Inkwand: Feria del Libro

Últimas reseñas

Cristal       Cristal       Cristal       Rojo y Oro       El hada mancillada       Almas de hierro       El periplo del ángel       El poder de la oscuridad       Canción de Navidad       Hugo Holmes       Cuentos de hadas y sapos       Una visita de San Nicolás      Los coleccionistas de vidrio

lunes, 6 de mayo de 2013

Feria del Libro


¡Madre mía, cómo tengo los pies! Ha sido un fin de semana de lo más intenso, de verdad. Se puede decir que hacía mucho que no me pasaba tantas horas de pie, caminando de un lado para otro y, ¡pasándomelo en grande! ¿Por dónde empiezo? Supongo que debería hacerlo por el sábado a la mañana. ¡Para un día que puedo madrugar!, pensaba saliendo perezosa de la cama pero tenía que dejar la vaguitis aguditis que tenía encima porque alguien muy especial estaba en Valencia y tenía que ir cuanto antes a reunirme con ella. Hablo, por supuesto, de mi querida amiga y escritora Sandra Andrés Belenguer, autora de El Violín Negro, La Hija de los Sueños, El Despertar del Mal y Ex Libris. Vino desde Zaragoza con 'papá' y 'mamá' (ellos me dicen Pipper con tanto amor que, yo no puedo evitar llamarlos así...) y volver a vernos después de estos meses fue increíble. Abrazo, intercambio de regalos... Le compré el libro de El Violín Negro dos veces (uno para Nia Belles y otro para mi amiga Eilan -nota mental: sigue de ONG y te vas a quedar en bragas), charlamos un ratito y 'papá' me secuestró un ratito. Tomamos algo juntos mientras hablamos de editoriales, El Fantasma de la Ópera, libros, viajes, sueños... y salió esa frase que siempre me hace emocionarme (pero como soy una actriz cojonuda, no se dan cuenta): "Sandra te quiere muchísimo". Es que, luego en el metro al recordarlo, se me saltaban las lágrimas... 


A las dos, Sandra se fue con sus padres a comer paella con la familia y yo volví a casa con la mía (ya incluyo a Kayron, aunque estaría en la categoría de mascota también -cómo me cebo, como sé que nunca me lee...). Fue llegar a casa, comer un bocadillo de chorizo, cambiarme de ropa y calzado (muy mala elección la de los zapatos) e irme de nuevo a la Feria del Libro en Viveros. Esta vez, me encontré con Sylvia, que quería comprarse un libro de Sandra. Al llegar, allí me encontré con Zaiare, Mr. Sandman, Laura y otra chica que mi Alzheimer no me permite recordar su nombre. Nos hicimos una foto, con mi hija de por medio, que había venido conmigo. Total que ahí llegaron Mura y Misuky. Sylvia y Misuky se compraron los dos libros más conocidos de Sandra (El Violín Negro y Ex Libris), supongo que para que me callase de una vez, que no hago más que hablarles de ellos... Dimos un mini paseo por la feria y entonces, esta vez tocó tomar algo con 'mamá'. Y otra vez esa frase de "Sandra te quiere muchísimo", ains... que una no es de piedra, joe...

Me porté muy bien el resto del día, súper orgullosa de mí misma que no me había comprado ni un solo libro (muy bien, Pipper, te haces mayor). Debo decir que evitaba mirar a los ojos a los autores que había por allí firmando, porque me conozco... No miraba nada en concreto, para ser sinceros. En cualquier otro mes, hubiera arrasado, por ser primeros de mes, recién llegado el dinero y todo eso pero... ¿quién coño es contribución y qué hace con mi dinero? Pues eso, me han salido un montón de gastos extra y además es el cumpleaños de mi hijo mayor, que ya hará diez años el día 16 y claro, se merece su fiestuki y sus regalos aunque implique una dieta obligatoria por mi parte. Así que, súper orgullosa de mí misma, salía ya de la Feria de camino a casa una vez Sandra ya se iba de vuelta a Zaragoza. Me encontré con ella cuando visitaba a Anabel Botella a quien le llevaría al día siguiente mi ejemplar de Ángeles Desterrados. Me disculpé por no poder comprarle Ojos Azules en Kabul y le expliqué un poco cómo estaba la situación. Pero como mi Mandarina preferida es de esta misma ciudad y puedo verla cuando quiera, le prometí quedar un día y comprarlo.

Y así, algo triste por no poder comprarle un libro a una amiga porque iba muy concienciada de la situación, salía ya casi de Viveros cuando una voz desde un megáfono decía no sé qué de una tal Mari Loli y una pelirroja de lo más risueña y vivaracha me 'vendía la moto' de su libro. 'Usa la excusa de la tarjeta', pensaba. Pero claaaaro, ¡tenían para pagar con tarjeta (¡cabrones, cómo os lo montáis cuando os interesa!). Mientras sacaba el dinero para pagar el libro, me dijo que colaboraba Alfonso Aguado, el de Los Inhumanos. Voy a ser vulgar a saco, ¿vale? El chirri me hizo Pepsi-Cola al saber que al día siguiente estaría firmando libros con ella. ¡¡¡AHORA CHII QUE LO COMPRO!!! La excusa perfecta para hablar con él... (joder, es volver a tener 12 años). Mi princesa Leslok nos hizo una foto, Elena con un pirulo en la boca (que ahora que he leído el libro, puedo decir que claro, estaría en su salsa la jodía con eso en la boca xDD ). 


Fui a casa con Misuky y Mura y allí miré mi nueva adquisición. En la contraportada lo etiquetaban de chick-lit, ¡cojonudo, Pipper! Me odiaba a mí misma por haber pagado por algo así, 'si es que eres tonta, no sabes decir que no'... cosas así me dije toda la noche, con una mala leche que para qué contaros y un dolor de pies de tres pares de narices (nota mental 2: esos zapatos nunca más para todo un día por ahí)... Aún así, decidí irme a dormir y pensar como Scarlett O'Hara "mañana será otro día".  

Y lo fue. ¡Vaya que si lo fue! Me desperté temprano con una alegría en el cuerpo. Jajajaja... ¡Y tanto! Resulta que soñé que Alfonso Aguado me daba dos besos tras la firma y yo le robaba un tercero y el resto me lo voy a callar que luego me lee Pater Iracundus y se mosquea. Solo diré que no me levanté de la cama, tomé el libro, escribí a Elena y al Pater explicándoles cómo me había sentido al comprar el libro y por qué me había decido a ponerme a leerlo en ese mismo instante (a Pater le di menos detalles que a Elena). Resultado: 80 páginas leídas y más risas por minutos de las que se puedan soportar sin dolor de mofletes. Iba comentando con Elena por Facebook mis impresiones sobre su libro. Dándole las gracias por convencerme para comprarlo y ahora que caigo... ¿Lo tenéis? ¡Pues ya estáis tardando en ir a comprar Aventuras y Desventuras de Mari Loli en el Ciberespacio de Elena Martínez Blanco con la colaboración de Alfonso Aguado en el papel de Pater Iracundus.


Bien, comí rápido y me vestí aún más rápido, me había enfrascado leyendo y se me fue la hora un poco... Mi dolor de pies había mejorado mucho y mis ganas de conseguir mis dos besos me hacia ir flotando, para qué mentir. Llevaba conmigo a mis dos hijos, una mochila con la merienda y chaqueta de estos, libros para que me fueran firmados y algunos regalitos. Primera parada: Bibliocafé, ¿por qué está cerrado? ¡¡¡ABRID YAAA, INSENSATOS!!! A los niños les vino genial, fuimos al parque a dar tiempo a que abrieran y me sangraron un libro cada uno (mejor eso a que me pidan videojuegos, eso chii). Y, ya que estaba ahí como pidiéndome poniéndome ojitos que lo comprara, me llevé Ojos Azules en Kabul (¡noooo, esa no era la idea, Pipper, que estás pobre! - ¡qué más da! Así me pongo como una sílfide este mes...) Vi cómo una melena de fuego se aproximaba a la caseta de Bibliocafé y allá que fui a hablar con ella. Estuvimos bromeando de mi gran sueño e intercambiando impresiones y más risitas. De paso, me dejó caer que Alfonso (¿se molestará si solo le llamo por su nombre de pila?) llegaría tarde (mi gozo en un pozo...). ¿Qué hacer? Pues nada, a dar vueltas... Así pues, di un par de vueltas con los niños y al volver, ¡ahí estaba! ¡Madre mía! ¡Qué ojos de cielo, como yo digo! Esa mirada de bonachón, esa sonrisa tan afable, esa cara de... de buena persona, de buenrollero, coño, de Inhumano. Es que no hay nada que le describa mejor...


Le entregué un regalo: un rosario pues le conocí con hábito de Inhumano y le he reencontrado siendo Pater Iracundus, eso es una señal divina, por cojo... y lo que sigue (como dice mi hijo). Elena y yo bromeamos un poco sobre mi sueño pero sin decirle nada que aún no había visto Facebook. Me fui al parque y allí los niños merendaron y jugaron mientras yo leía el libro de Elena. Esta Mari Loli, cómo me hizo reír. Miré mi móvil. Pater Iracundus había aceptado mi solicitud de amistad y... vaya... había leído mi mensaje privado (¡tramposo!). Muy bien Pipper, échale huevos ahora a mirarle a la cara, bonita.


Fui a ver a Anabel a que me firmase los dos libros que tengo ahora de ella (Ángeles Desterrados y Ojos Azules en Kabul) y ahí me encontré con Zaiare. Miré la hora, en cinco minutos Elena y Alfonso terminaban de firmar libros y yo... ¡¡¡quería una foto con ellos!!! (beh, con Elena ya tenía la del día anterior pero, me quedaba otra con Alfonso). Al llegar a Bibliocafé, estaba otra pelirroja a por la que me lancé: Nia Belles. ¡Qué ganas tenía de abrazarla! Era como reencontrarse con una amiga a la que hacía años que no veía, con la diferencia de que a Nia la conocí hacía unos escasos ocho días. Tenía para ella unos pendientes de sirenas hechos por mí pero, tuve que abandonarla un segundo, no se me escapara Alfonso para nuestra foto. Nota mental 3: ¿soy yo o esta entrada está quedando quinceañera total? Bueno, como sea... conseguí mi foto y los dos besos de Alfonso (el tercero se perdió en el reino del deseo para siempre...). 


Estuve un rato con Nia, que me escribió una dedicatoria preciosa y me dio otro para que se lo envíe a Sandra) y luego me fui, más bien me invitaron a irme amablemente. Hay gente que como relaciones públicas no vale mucho pero allá ellos... Di vueltas, me hice una foto con Anabel, que se me había olvidado antes y luego, ¡encontronazo con Elena y Alfonso! (oye niña, ¿por qué no le miras a los ojos?) Madre mía, menudas miradas de reojo y qué sonrisa la suya de 'sé lo que pasa por esa cabecita'. 


Cerca de las nueve, regresé a por Nia y me detuvo Sergio R. Alarte. 'No le mires a los ojos', me decía a mí misma. Pues ya sabía yo cómo iba a acabar esto. Jooo... míralo. ¡Y tiene galletas! Ea, pues Tormentas de Verano a la saca y galletitas orgásmicas para todos. La verdad es que me pongo en lugar de los escritores en esas situaciones. A mí también me gustaría que me comprasen mi libro y que no me mandasen a paseo con excusas pobres. Me gustaría que me dieran una oportunidad. Y bueno, así es como me venden siempre todo. Nota mental 4: aprender a decir NO.


Bien, con los niños algo cansados ya, mi bolsa llena de libros, salí de Viveros con Nia, sus padres, Jesús y Erick (muy buen nombre). Tras acompañarlos hasta donde estaban aparcados y hacernos la última foto, me despedí y volví a casa, cansada pero muy feliz. Ha sido un gran fin de semana y la mejor Feria del Libro de mi vida.

Hoy lunes, solo puedo decir:

Sandra, yo también te quiero mucho y siempre estaré apoyándote. Fuiste la primera persona que me hizo ver que no soy un bicho raro por amar a Erik.

Elena, perdón y gracias. Gracias por convencerme para comprar tu libro, por soportar mis idas de pinza en Facebook. Pero sé que me comprendes. Mándame a paseo cuando quieras, que me pongo muy pesada xD

Anabel, seguro que disfrutaré de tus libros. Como fui tan poco respetuosa con mi orden de lectura y salté Ángeles Desterrados por Sirens y Las Aventuras y Desventuras de Mari Loli en el Ciberespacio, leeré tus dos libros, saltándome el orden en favor de Ojos Azules en Kabul.

Nia, ¡me encantó conocerte! Hay algo que, en serio... no sabría decir... como si fuéramos familia. Inspiras una ternura increíble. Te adoro, de verdad.

Sergio, las galletas de tu padre son la leche. Siento que se me pasara lo de hacernos la foto, pronto le pondremos remedio y te lo compensaré. Palabrita de niña buena.

Alfonso, es que solo se me ocurre decir uuuuffff... uffff.... ufff... y creo que te mereces mucho más. Gracias por tu paciencia (que tienes que estar maldiciéndome en arameo antiguo y todo) y muy buen papel el tuyo como Pater Iracundus. ¿Me concederías el honor de verte con el hábito alguna vez? ;-)

Perdonad esta entrada algo alocada... La Mosca de Mari Loli me ha picado en los dedos y se ha apoderado de mí...

5 comentarios :

  1. jajajja, sí, parece que ha quedado algo quinceañera la entrada, pero me ha gustado. Es muy tuya y muy espontánea :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anabel, te juro que el resto de mis entradas suelen ser más recatadas. Pero ando alteradita entre la Mosca, el Pater y cierto Inhumano... esto se pasa (espero) si no, pobres de todos vosotros xD

      Eliminar
  2. En una escala del uno al 100 estás loca un 900. Jjajajajaj cómo me he reído con la entrada, más de estas, la verdad. Un besote mi niña y sigue dándole caña al blog, que auguro muy buenos frutos a éste.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajaja... Mr. Sandman pero eso no es nada nuevo. A ver, yo creo que salí así por grupos como Los Inhumanos, a ver si te crees que Mari Loli está muy cuerda, ¿sabes?

      Sí que me planteo hacer más entradas de este tipo, son muy yo.

      Este Blog es el mismo de siempre, pero por algún extraño motivo, Blogger me dio problemas y me tuve que hacer otra cuenta (menos mal que tenía backup...)

      Besitos y échame unos polvos esta noche para soñar, señor de arena xD

      Eliminar
  3. Una cosa es segura, aparte de cargada de libros debiste acabar agotada jaja pero seguro que mereció la pena ;)
    Y lo principal de la entrada es que se ve como lo disfrutas, como vives la literatura. Seamos realistas cuando nos ponemos en modo *fangirl on* todas somos quinceañeras jaja

    ResponderEliminar

Gracias por pasar a leerme. Todo comentario referente a la entrada es bienvenido. Por favor, evita la publicidad y las faltas de respeto.

TODOS LOS COMENTARIOS SON MODERADOS, por lo que aquellos no relacionados con la entrada comentada, serán eliminados.