Inkwand: abril 2016

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viernes, 29 de abril de 2016

Vuelta a empezar


30 de agosto... un año más allí estaba ante el muro que daba acceso al Callejón Diagon. Pronto lo atravesé tras golpear las piedras correctas en el orden específico que las hacía apartarse para ofrecerme la visión de aquel lugar donde se podía comprar todo lo que un mago o bruja pudiera necesitar. Llevaba mi lista en la mano para no olvidarme de nada de lo que me hacía falta para el curso que ya pronto comenzaría. Hogwarts... ¡¡¡qué ganas tenía de volver!!! Sólo habían pasado dos meses y me parecía que llevara cuatro años sin pisar aquel suelo. La culpa de que el tiempo pasara tan lento en verano la tenía el dueño de unos ojos negros al que no había visto desde que acabó el curso pasado. Y ahora... en dos días volvería a ver esa melena morena que se me había aparecido cada noche de aquel verano eterno. Era como despertar de una pesadilla, aliviada de terminar con esos dos meses, casi caminando a saltitos por el Callejón Diagon con mi vestido verde esmeralda de lino y de corte medieval. El cuello de barco se ceñía a la perfección a mi pecho, era lo que buscaba, resaltar de mí algo más que mis malditos ojos, esos que Severus tanto miraba, posiblemente para imaginar que yo era... ella... la otra... Evans... Era de las pocas chicas de mi edad que prefería que el chico que le gustaba le mirase el pecho antes que a los ojos, ¡patético! Pero cierto...

Aquel año necesitaba varias cosas nuevas: plumas, pergamino, calderos, cucharas de bronce y madera... Todos los instrumentos de Pociones habían quedado hechos trizas después de todos mis experimentos de verano para 'matar el tiempo' y ahora, tocaba dejarme parte del dinero conseguido de tabernera en material escolar.

—¡Qué asco! —dije malhumorada, hablando conmigo misma como tanto acostumbraba a hacer.
Entonces, pasé por una tienda que siempre llamaba mi atención: la tienda de Quidditch. En el escaparate se veía una preciosa escoba de madera de ébano. —Como su varita —susurré —. Coloqué mis manos en el cristal y me acerqué todo lo que este me permitió. —Amazona Estelar, la escoba de los Cazadores, ideal para mujeres —leí. Si Severus me viera ahí babeando por una escoba, me reprendería. Él detestaba el Quidditch y a mí me apasionaba. —¡¡¡¡360 Galeones!!! —Exclamé al ver el precio en números minúsculos. —Eso es el sueldo de un mes mío de trabajo..

Con mi padre en Azkaban, siendo menor de edad y sin albacea, no podía tener acceso a su fortuna en Gringotts y tenía que salir adelante como buenamente podía. Aquel verano había empezado dando clases de Pociones a niños de cursos inferiores que iban mal con esta asignatura por las mañanas y por las noches, hasta la madrugada, había estado de camarera en un restaurante de no demasiada categoría.

Había echado cuentas... tendría que trabajar los fines de semana en Hogwarts para costearme los gastos del colegio... Quizá en Hogsmeade pudiera trabajar en Las Tres Escobas o... en Cabeza de Puerco, el lugar daba igual, sólo necesitaba el dinero. No podía permitirme ropa nueva por lo que había abierto el baúl con la ropa de mi madre y era lo que usaba para ocasiones especiales. Pronto tendría que empezar a vender pertenencias de mi padre. Y más me valía que él no saliera de prisión o, al descubrirlo, me mataría...

El sol calentaba más a cada segundo, ahora me arrepentía de no haber portado conmigo la sombrilla de encaje que encontré en el baúl de mamá. Pensé que lo mejor sería acabar las compras cuanto antes y volver a casa, al cobijo de la sombra que ofrecía su antiguo techo y el frescor de sus gruesas paredes blancas. Le había tomado demasiado cariño a mi nuevo hogar, aquella isla vecina de Gran Bretaña era un mundo aparte. Iba a echar de menos todo aquello durante el curso... me encogí de hombros resignada y eché una última ojeada a la escoba que, a mis ojos, era simplemente... perfecta.

—No creo que esa escoba este en la lista de este año —llegaron a mí las palabras de una voz familiar, una voz que me moría por volver a escuchar y, a pesar de su tono severo y frío, me giré emocionada pues sabía a quién me iba a encontrar al mirar tras de mí. Una sonrisa sincera y que expresaba toda mi felicidad, se dibujó en mi rostro en un principio pero, se fue borrando lentamente dando paso a la tristeza que tenía que disimular siempre ante él. Mis ojos perdieron el brillo repentinamente y mi sonrisa dejó de tener su frescura para ser... la sonrisa regalada, la que ofrecía a todos para hacerles creer que todo iba bien.

No podía olvidar que tenía ante mí al chico que amaba pero que a penas era capaz de ver en mí algo más que la perfecta réplica de la chica que deseaba y eso... eso me destrozaba por dentro. Había hecho mil esfuerzos por conseguirle pero, yo no debía alcanzar la perfección como lo hacía ella ante sus ojos.

Es su último año en Hogwarts —pensé, aumentando aún más mi tristeza. Y me propuse ser como él siempre me pedía que fuera: que guardara distancias, que no hubiera contacto físico... Así que, me mantuve a la distancia que él había marcado y le saludé cordialmente. —Buenos días, Severus. —Dije llamándole por su nombre y no por el apodo cariñoso que me permitía utilizar en privado. - No esperaba encontrarte por aquí. - Miré la escoba y luego volví mis ojos hacia los suyos. —Lo sé... sólo la contemplaba. —Y, mentalmente, agregué: —No todo lo que admiro está en la lista de Hogwarts, y mucho menos a mi alcance.

No me podía permitir eso, ¡no!. Por algún extraño motivo, él siempre terminaba descubriendo mis sentimientos, y tenía que esconderlos ante él este último año. Pensé en temas de conversación y, llegué a la conclusión que, lo más neutral era hacer lo que haría cualquier otra persona normal: ponerse al día sobre la otra persona. 

—¿Cómo fue tu verano? —pregunté. Él respondió, distante, como de costumbre y, preguntó por el mío, por cordialidad, no por interés...

Seguía sus movimientos con la mirada, no podía dejar de observar todo lo que hacía y, cada gesto suyo expresaba su rechazo hacia mí. Era como si en aquel verano tan largo, hubiera olvidado nuestra amistad de hacía ya cuatro años, cuando yo iba a segundo y él a tercero y coincidimos en la Torre Norte. Yo también había cambiado en cuatro años pero mis sentimientos eran aún más fuertes que cuando lo conocí y así quise decírselo pero, las palabras se quedaron presas en mi garganta, que supo que era preferible el silencio. Mi corazón se aceleró cuando su mano rozó la mía al colocarse ante el escaparate a contemplar la escoba.

Mantén la calma —me decía una y otra vez mentalmente. Le escuché hablar del motivo de su presencia y de su verano. - Ha sido genial - le mentí, pues no quería que supiera que me lo había pasado sirviendo mesas y soportando groserías de borrachos de tercera.

Le miré a los ojos, buscando la más ínfima señal que me demostrara que había algo... cualquier cosa... que le uniera a mí pero, sólo vi indiferencia. 

¿Qué te han hecho este verano? —pensé con tristeza. Miré hacia la botica —¿Te molesta si te acompaño? Hay varias cosas que necesito de allí para continuar con mis... experimentos de Pociones - esperaba que, al menos recordara mi secreto sobre Pociones y en qué estaba trabajando desde hacía años.

Tenía intención de crear sustituciones a base de pociones para las maldiciones imperdonables y, por ahora, sólo estaba orgullosa de mi poción Cruciatus, la cual había probado en mi propio cuerpo y superaba las expectativas.

Severus notó la mentira en mis palabras referentes al verano, lo supe por su respuesta y comenzó con una charla en contra de mis experimentos.

Una cosa estaba clara: sabía perfectamente cuándo le mentía, me lo dijo con aquel tono de voz suyo. Pero, al menos, había aceptado mi compañía y eso me bastaba para que el día ya fuera perfecto. En cuanto me separé ligeramente del escaparate, la protección que el techo del establecimiento me ofrecía quedó atrás, atacándome el sol de nuevo de lleno en los ojos que brillaron más verdes que nunca. Parpadeé varias veces antes de que me acostumbrara al repentino cambio y seguí a Severus sin rechistar. Ya sabía yo que él no aprobaría, y mucho menos, compartiría, mi interés en una escoba.

—Nunca verás con buenos ojos nada de lo que yo haga, ¿verdad? —y mi voz de fue entrecortando según formulaba aquella pregunta. Mi muro se empezaba a derrumbar y no podía ser. No podía darle a Severus otro año más de declaraciones absurdas y estériles que jamás eran correspondidas.

Él no tenía ni idea. Se creía que aquello era un pasatiempo y lo que yo hacía era asegurarme su seguridad. Desde que supe sus intenciones de unirse a un grupo de magos oscuros, estaba más obsesionada con perfeccionar mis pociones. En un caso extremo de que él fallara y quisieran eliminarlo, yo podría pagar por su vida, por una segunda oportunidad. Lástima... creía conocerme pero, aún no se daba cuenta de hasta qué punto llegaba a amarlo, que me había aliado uniéndome a la causa que más detestaba sólo por asegurarme su seguridad.

No olvidaría jamás el día que me acerqué a aquel hombre y escudriñó en mi alma para saber si yo era de fiar y sólo se encontró con un pensamiento: Hazle daño y juro que no pararé hasta destruirte. Haz conmigo lo que quieras pero a él no lo toques. Desde entonces, una extraña marca adornaba mi antebrazo izquierdo y unas palabras en parsel que se me quedaron grabadas para siempre: Sé que serás la más leal... eres la que más tiene que perder. Le odiaba pero, al mismo tiempo, ya obedecía todas sus órdenes y ya trabajaba en su laboratorio...

Por eso, sabía que Severus aún estaba a prueba, que aún no era uno de ellos. Yo había tenido la suerte de poder entrar con más facilidad ya que mi padre estaba en Azkaban por asesinar a una familia muggle, la de mi madre. Mi apellido, mis motivos para unirme, mi preparación especial por parte de mi padre, el historial de fidelidad y lealtad de él, me habían ayudado a estar... donde jamás quise estar...

Seguía desaprobando mis experimentos, aunque, en el hecho de que practicar Quidditch no parecía molestarle tanto. Me daba por pensar que igual le importaba un poco lo que pudiera pasarme...

—Pero, ¿qué te molesta de mis experimentos? A alguien que le gustan tanto las Artes Oscuras —dije esto último bajando la voz —este proyecto debería parecerle... sublime, imagínate: pociones que no dejan rastro en la sangre pero que matan, torturan y dominan la mente ajena y sin nada que pueda vincularlas con la persona que las utilizó. El Prior Incantato delata a muchos brujos al mostrar el último hechizo conjurado con su varita, esto no deja huella...

Entramos en la botica y el dueño me saludó cordialmente, ya nos íbamos conociendo aunque, él desconocía algo: aquellos ingredientes que él no me facilitaba, me los dejaban a buen precio en el Callejón Knockturn...

—¡Hola, Jake! —saludé amigablemente al dependiente, sin responder a Severus. Tras una pequeña charla sobre cómo estaba su familia y otros puntos no relacionados con pociones, al final nos centramos y le dije: —Lo de siempre más lo de esta lista —. Le entregué la lista del material escolar.

Observaba a Severus en todo momento, Ahora estaba algo más tranquila, era un poco más "yo misma" y empezaba a ver en Severus al muchacho dulce y reservado que siempre vi. Su estúpida manía de ocultar su verdadera personalidad... era una lástima. Pero ahora, se contenía en decirme palabras hirientes, se le notaba cuándo se callaba las cosas por respeto a alguien o por resignación.

Vi que miraba los precios detenidamente, siempre estábamos los dos igual, apurando hasta el último knut. Mientras Jake buscaba todo lo que sabía que necesitaba, me dirigí a Severus de nuevo.

—Nunca se sabe... igual mi locura te salve un día la vida —. Le dije aparentando bromear.

Apareció el anciano dependiente y le di las gracias por su amabilidad y discreción al entregarme el material bien empaquetado y oculto en aquella opaca bolsa marrón.

—Oye Jake... ¿sigue interesándote el reloj de mi padre? —le pregunté. Siempre que iba a la tienda me preguntaba si lo había vendido o empeñado y llegó a hacerme muy buenas ofertas. Asintió con una sonrisa casi bobalicona y lo saqué de mi pequeño bolso con forma de violín que yo misma me había hecho aquel verano. —Es tuyo, pero recuerda lo que me prometiste.

El hombre lo aceptó y, ante nosotros, rompió los papeles donde estaba apuntando el dinero que costaba cada pedido. Me volví hacia Severus, tomando del mostrador su bolsa y sonriéndole. —¿Nos vamos?

Por fin... lo había conseguido. Llevaba meses tratando de convencer al viejo boticario y, aquel reloj había sido decisivo para lograrlo. Quizá ahora resultaba que... le debía algo a mi padre.

Salimos de la botica, con un Severus algo aturdido por la situación que acababa de presenciar. Yo sonreía de oreja a oreja, era divertido verle así de descolocado, sin saber cómo seguir siendo el dueño de la situación. Caminé unos pasos por delante de él y, cuando me pidió explicaciones de lo sucedido, me volví hacia él, caminando hacia atrás para continuar la marcha y, llena de la alegría que me invadía por el trato que acababa de hacer, sonreí como hacía meses que no hacía.

Severus quería saber qué había pasado ahí dentro y, sonreí divertida.

—Tú me invitas a un helado y yo te lo cuento todo, Sev—. Le dije dándole un cariñoso toquecito en su nariz y colocándome a su lado. Estuve a punto de agarrarme de su brazo pero, recordé la barrera... la norma que él impuso a nuestra amistad: "nada de contacto físico" al menos, no delante de tanta gente... estaba claro que no soportaba sentirse vulnerable, lo que no lograba comprender era... ¿por qué?

—No recuerdo haberte invitado algo como eso y, por cierto, no quiero que estés pagando las cosas que yo necesito, Tengo mis propios recursos para abastecerme sin la ayuda de nadie. No lo vuelvas a hacer —me dijo con un tono de voz muy serio.

Vi que se encaminaba hacia la librería... Eso era en dirección contraria a donde yo pretendía ir, o pude evitar sonreír divertida. ¿Yo me expresaba mal o Severus no comprendía que le había dicho que, si no me invitaba a un helado, no le contaría nada? Le miré a la cara casi como quien mira a un niño perdido y pronto me recompuse, él me mataría si se percatara de algo así.

Me entristeció ver que no era capaz de aceptar mi ayuda cuando estaba claro que necesitaba el dinero tanto o más que yo. 

—Como desees —le respondí, como siempre hacía cuando decidía seguir sus deseos aunque fuesen contra mi voluntad. Ahí le encerraba toda mi resignación y, a la par, mi muestra de afecto. —Pero entonces... —me coloqué ante él cerrándole el paso y me coloqué de puntillas para que nuestras miradas se cruzaran y me puse seria —si no quieres mi ayuda y no es de tu agrado deberme nada, creo que va siendo hora de que me invites a ese helado. Quizá de paso así... yo te cuente lo que quieres saber.

Lo había conseguido, aceptó invitarme a un helado, bajo la condición de dejarle pagarse él sus propias cosas. Quise saltar sobre él, abrazarle y besarle cuando aceptó invitarme a un helado. ¡Era perfecto! No me importaba el helado tanto como el hecho de sentarme con él mientras lo tomábamos. Sería la primera vez que hacíamos algo juntos fuera de Hogwarts.

Sí, pero porque le has obligado —me decía a mí misma. 

Y, volví a la realidad cuando pasó ante mí, esquivándome, dejándome a un lado. Me coloqué a su lado sin volver a hablar, buscando los libros que yo necesitaba. Entonces, vi un libro que llamó mi atención, pues ya lo había visto antes, años atrás... Era una edición antigua de un libro de Astronomía aplicada a las Pociones. Severus me lo había dejado cuando nos conocimos... Acaricié el lomo con ternura, sólo por lo que significaba, quise comprarlo pero, costaba demasiado, como todos los libros antiguos. Separé mis dedos del volumen y volví a prestar atención a Severus, que, de nuevo volvía al ataque con su frialdad, que seguía queriendo saber por qué pagué su parte de la botica con el reloj de mi padre. Pasé a su lado y jugué mi suerte a una carta: lugar público, atestado de gente... Severus no se atrevería a montar en cólera allí dentro. Cuando estuve tras él, acerqué mis labios a su oído y le susurré.

—Porque te quiero —y, separándome de él, manteniendo las distancias, agregué. —Pero es algo que sabes desde hace tiempo. Todo lo demás... es mejor hablarlo en otro sitio...

De su boca, sólo salió un furibundo "A... Adams... Luego hablamos". Aquel tono lleno de rabia contenida que tanto conocía me heló la sangre. Lo recordaba bien pero, tras dos meses sin sufrirlo directamente, el impacto en mí fue mayor que de costumbre. Mis ojos, contra mi voluntad, se llenaron de lágrimas queriendo salir. Me pasé, enfurecida el dorso de la mano rápidamente por los ojos y, salí corriendo hacia el mostrador, dejando el dinero justo de mi compra y saliendo de la tienda sin mirar atrás.

Vi el pequeño banco junto a la puerta de la librería y decidí sentarme allí, con la vista fija en el suelo y los libros abrazados contra mi pecho. Si hubiese podido, me hubiera hecho un ovillo allí mismo, para desahogarme tranquilamente.

—Si algún día sabes todo lo que he hecho por ti... —dije en voz baja. Y, a mi mente vino la imagen de mi cuerpo inerte, sin vida en los brazos de un lloroso Severus que apartaba un mechón de mis cabellos de mi rostro para depositar el último (y primer) beso en mis labios susurrando un "Si lo hubiera sabido antes...". Sonreí ante la idea de al menos, haber logrado eso algún día...

Me aferré a la imagen de Severus besándome para evitar las ganas de llorar y llegué a sentir en mis labios los suyos. El poder de la magia de mi imaginación a veces era más poderosa que la de cualquier varita. Tan absorta estaba en aquel momento inexistente de mi vida, que no me di cuenta de cuando Severus salió y se colocó a mi lado, de pie, no esperaba sus palabras, todo lo contrario, supuse que saldría dispuesto a destruir mi corazón con sus crueldades por haberme aprovechado de la situación para llevar a cabo aquel acercamiento. Por lo que, cuando me preguntó si íbamos ya a por el helado, me pilló desprevenida y con las defensas bajas por lo que, fui más sincera de lo que hubiera querido.

—Nunca he querido un helado, Severus... —dije aún mirando al suelo. —Sólo era una excusa para estar a tu lado sin necesidad de Pociones, libros o nuestro pequeño club social - él sabía que así denominaba yo a los mortífagos. —Tú mejor que nadie deberías saber lo que es eso....

Levanté la vista por primera vez para mirarle a los ojos. ¿Qué había en él? ¿Por qué mi corazón había elegido a una persona que se empeñaba en tomar mi corazón cuando se lo entregaba con todo mi amor y en tirarlo al suelo, pisotearlo y devolvérmelo cada vez más hecho trizas? A veces pensaba que buscaba en Severus el trato de mi padre, ser humillada y maltratada y que por ello le consentía todo aquello y seguía volviendo a él como una tonta, me hiciera lo que me hiciera.

Yo sabía que a él los helados y todo lo que hacía la gente de nuestra edad no le gustaba y, sinceramente, no me apetecía ir con él a un sitio solo porque se sentía obligado.

—No hace falta que te sacrifiques así para devolverme la supuesta deuda. Puedes darme el dinero si así quieres... No soy capaz de obligarte a hacer cosas contra tu voluntad, pues sé muy bien lo que es eso—. Dije recordando todas las veces que mantenía las distancias por no molestarlo o me peinaba como Evans para que por unos instantes me ganara su atención.

Vi cómo me miraba fijamente a los ojos... ya estaba otra vez ahí el brillo en sus ojos y me puse en pie llena de rabia.

¡¡¡PARA YA!!!! NO SOY ELLA, ASÚMELO.

Besé sus labios, aferrándole por el cuello, perdiendo mis dedos entre sus negros cabellos. Cuando abrí los ojos de nuevo, me aparté despacio.

—Ya que ves a Evans en mí, esto no debería molestarte pues es lo que estás buscando de ella, ¿no es cierto? Si me miras así sólo por parecerme a ella, haz conmigo lo que harías con ella o si no... ¡¡¡EMPIEZA A MARCAR DIFERENCIAS!!!

Empecé a sollozar, estaba harta de ser sólo su juguetito, la niña que tanto se parecía a su amor platónico. Sabía que aquel atrevimiento me costaría caro. Le miré, manteniendo ya cierta distancia y le dije casi susurrando:

—Ya estamos en paz con esto, no te preocupes —me disponía a marcharme sin dejarle hablar cuando, recordé sus palabras para ir a por el helado "vamos, camina o te dejaré atrás". Me giré y le dije: - Y, Severus.. aunque caminase de tu mano, a tu lado, daría igual. Hace tiempo que tú decidiste que yo quedaría siempre atrás... - y en esa verdad, iba encerrada toda mi tristeza....

Me miró furibundo, con odio. Alejándose de mí caminando hacia atrás. Diciendo un "No vuelvas a hacer eso" y, entregándome una bolsita con dinero se despidió con un:

- No soy yo quien tiene que marcar esas diferencias.

Le vi marcharse, sin volverla vista atrás...

No pude evitar sonreír...

No vuelvas a hacer eso... así habíamos empezado a hablar de seguido él y yo en la Torre Norte... con un beso mío y un 'no vuelvas a hacer eso' suyo. Ya no se acordaba... es decir, no le daba importancia a nada de lo que yo hiciera. Miré la bolsa con el dinero, no me había comprendido... No se había dado cuenta de que con aquel beso robado yo ya sentía que la deuda estaba saldada...

Me até la bolsita del cinturón y fui directa a una tienda cercana, de costura. Allí pedí a la dependienta un hilo de plata que solía ser bastante caro, pagué y decidí volver a casa. Dejé las cosas en mi baúl de Hogwarts y vacié la bolsa de dinero. Con ella me fui al bosque y subí a un árbol, hilo y aguja en mano y comencé a bordar la brillante tela verde esmeralda con el hilo plateado. Así pasé la tarde bordando hasta que una preciosa S adornaba una cara de la bolsa y una cierva en la otra.

Posiblemente, Severus no sabría por qué había elegido ese animal pero, yo había recordado algo que me sucedió en tercero. No era capaz de invocar un Patronus y, una chica de un curso superior al mío, muy parecida a mí, me vio practicar. Amablemente se detuvo, me quitó la varita y me dijo:

—Piensa en tu momento de máxima felicidad o, no podrás lograrlo, observa —y, en cuanto pronunció las palabras correspondientes, de su varita salió una hermosa cierva plateada.
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lunes, 25 de abril de 2016

Sorteo: Las crónicas del mago negro


¡Buenos días, tinteros!

Hoy os traigo las bases para el concurso de esta quincena: Las crónicas del mago negro, de Trudi Canavan que consta de los títulos:

  • El gremio de los magos
  • La aprendiz
  • El gran Lord
  • La Maga
La manera de participar sera muy sencilla y los requisitos mínimos, solo hay que seguir el Blog y residir en España. Todo lo demás serán puntos extra a conseguir.

¿Cómo conseguir puntos extra?
  • Siguiendo el canal de Youtube
  • Siguiendo la cuenta de Twitter
  • Siguiendo la página de Facebook
  • Comentando entradas del Blog (comentarios con sustancia y no un "bonita entrada")
  • Comentando vídeos del canal (una vez más, comentarios con algo más que un "buen vídeo")
  • Publicando en Redes Sociales enlaces de entradas del Blog que te hayan interesado más (siempre mencionando a @inkwand)

¡Suerte a todos!
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domingo, 24 de abril de 2016

Descubriendo autores: Joel Alpízar Castillo

Una semana más, aquí estamos Descubriendo autores. Os recuerdo que en esta sección os hablaré de autores y sus obras publicadas para que los conozcáis y quizá descubráis un nuevo libro que os interesa leer. Para aparecer aquí, los autores interesados solo tienen que ponerse en contacto conmigo vía mail poniendo como título: DESCUBRIENDO AUTORES: (Su nombre) y en el cuerpo del mensaje debe constar:
  • Biografía del autor.
  • Obrar publicadas (con ficha técnica: título, fecha de publicación, género, editorial, cantidad de páginas, ISBN, precio; argumento y foto de portada de cada obra y dónde se pueden adquirir).

JOEL ALPÍZAR CASTILLO


Nació el 14 de abril de 1995 en Costa Rica, e inició sus estudios en ingeniería mecatrónica en el Instituto Tecnológico de Costa Rica en 2013 con el ideal de desarrollar conocimiento en el área de las tecnologías verdes y fuentes de energía renovable. Además de trabajar para la Escuela de Física de dicha universidad como tutor y asistente en investigación, tiene intereses en las artes; estudió música con énfasis en teclados en el Centro Artístico Omar Arrollo de 2010 a 2013, y siempre ha estado interesado en la literatura.

Cuando Joel estudiaba en el Colegio Salesiano Don Bosco descubrió su pasión por la literatura, y participó en múltiples concursos de literatura, ganando algunos de ellos. Actualmente tiene publicadas dos novelas cortas en la tienda Kindle de Amazon pertenecientes a una trilogía, que espera ser completada a finales de este año, además de un libro de texto de física universitaria que espera terminar su revisión técnica y filológica este año.

CYBER-GAME


Fecha de publicación: Marzo 2016
Género: Ciencia Ficción, Juvenil
Editorial: Independiente (Kindle Amazon)
Número de páginas: 69
ASIN: B01BD3KLOM
Precio: 1,5$
¿Dónde adquirirla?: Amazon

Sinopsis:


Cuatro años han pasado desde el incidente de Karen, y Allan ha pensado en ello cada día desde entonces, incluyendo constantes pesadillas y un sentimiento de culpa sin comparación alguna. Durante este tiempo, Allan se ha visto inmerso en su trabajo en la búsqueda de una solución a lo que él considera le sucedió a Karen por su culpa, llegando al punto que quien una vez fue un respetado profesor ahora es visto como un loco entre los estudiantes de la universidad.

Noticieros en todo el mundo no dejan de hablar sobre, la emergente compañía de videojuegos Reality, que aparece con lo que aparenta ser el juego del siglo: "True War", prometiendo llevar la realidad virtual a un nuevo nivel ¿Estará esta compañía relacionada con el grupo que atacó a Karen? Allan está seguro de esto y dará hasta su último aliento para probarlo.

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viernes, 22 de abril de 2016

Volver a verte


No podía imaginar cuando me despertó Mort a las ocho de la mañana que hoy sería un gran día... dos meses de verano que han resultado como cuatro años sin ti pero, por fin, pasado mañana empieza el curso en Hogwarts y te veré de nuevo... ¿Feliz? Sinceramente... no. ¡¡¡PLETÓRICA!!! 

Cuando me vestí, antes de salir de casa, una lechuza atravesó mi ventana con un pequeño pergamino... ¡¡¡con tu letra!!! La primera en este tiempo sin ti. Leí emocionada tus palabras... te acordabas de mí... quizá no sea Evans, pero siento que ocupo una parte de tu duro corazón. Oh... Severus... yo también te he echado de menos. Miles de cosas me recordaban a ti en estos meses convertidos en años. 

Pero, llega septiembre y, nos volvemos a encontrar. Como aquel año por primera vez... en la Torre Norte, cuando hablamos por segunda vez y empezamos a ser... ¿amigos? No me atrevo aún a denominarme amiga tuya, no quisiera ser osada y mucho menos... necia, como acostumbras a llamarme. 

Te he añorado mucho y hoy, cuando volvía a casa en mi vieja escoba, estoy segura de que el muchacho que vi sentado bajo un arce, leyendo un libro... eras tú... 

Llevo todo el día cantando esta canción... pensando en ti: 


Te amo, Severus... aunque me odies por ello.
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miércoles, 20 de abril de 2016

Lecturas de Rory Gilmore


¡Buenos días, tinteros!

Hace unos días empecé a ver Gilmore Girls por recomendación de un amigo y admito que, aunque no iba muy convencida con que fuera a ser mi estilo, Rory me ha robado el corazón y las frases de Lorelai con Emily (su madre) son geniales. De Rory sabía que existía un reto de leer los libros que ella lee o menciona haber leído durante cada capítulo de las siete temporadas que tiene la serie. Me ha parecido que, junto a mi libro de 1000 libros que debes leer antes de morir, esto sería un reto de vida maravilloso. Quiero hacer una lista de los libros que quiero leer antes de morir y voy a empezar con las lecturas de Rory Gilmore:

  1. 1984, de George Orwell 
  2. Las aventuras de Huckleberry Finn, de Mark Twain 
  3. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll 
  4. Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay, de Michael Chabon 
  5. An American Tragedy, de Theodore Dreiser 
  6. Las cenizas de Ángela, de Frank McCourt 
  7. Anna Karenina, de León Tolstoi 
  8. El diario de Ana Frank, de Ana Frank 
  9. Archidamian War, de Donald Kagan 
  10. El arte de la novela, de Henry James 
  11. El arte de la guerra, de Sun Tzu 
  12. Mientras agonizo, de William Faulkner 
  13. Expiación, de Ian McEwan 
  14. Autobiography of a Face, de Lucy Grealy 
  15. El despertar, de Kate Chopin 
  16. Babe, el cerdito valiente, de Dick King-Smith 
  17. Backlash: The Undeclared War Against American Women, de Susan Faludi 
  18. Balzac y la joven costurera china, de Dai Sijie 
  19. Bel Canto, de Ann Patchett 
  20. La campana de cristal, de Sylvia Plath 
  21. Beloved, de Toni Morrison 
  22. Beowulf: A New Verse Translation, de Seamus Heaney 
  23. Bhágavad-guitá 
  24. The Bielski Brothers: The True Story of Three Men Who Defied the Nazis, Built a Village in the Forest, and Saved 1,200 Jews, de Peter Duffy 
  25. Bitch in Praise of Difficult Women, de Elizabeth Wurtzel 
  26. A Bolt from the Blue and Other Essays, de Mary McCarthy 
  27. Un mundo feliz, de Aldous Huxley 
  28. Brick Lane, de Monica Ali 
  29. Bridgadoon, de Alan Jay Lerner 
  30. Cándido o el optimismo, de Voltaire 
  31. Los cuentos de Canterbury, de Chaucer 
  32. Carrie, de Stephen King 
  33. Trampa-22, de Joseph Heller 
  34. El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger 
  35. Charlotte’s Web, de E. B. White 
  36. La calumnia, de Lillian Hellman 
  37. Christine, de Stephen King 
  38. Canción de Navidad, de Charles Dickens 
  39. La naranja mecánica, de Anthony Burgess 
  40. El código de los Woosters, de P. G. Wodehouse 
  41. The Collected Short Stories, de Eudora Welty 
  42. The Collected Stories of Eudora Welty, de Eudora Welty 
  43. La comedia de las equivocaciones, de William Shakespeare 
  44. Obras completas, de Dawn Powell 
  45. The Complete Poems, de Anne Sexton 
  46. Complete Stories, de Dorothy Parker 
  47. La conjura de los necios, de John Kennedy Toole 
  48. El conde de Monte Cristo, de Alejandro Dumas 
  49. La prima Bette, de Honoré de Balzac 
  50. Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski 
  51. Pétalo carmesí, flor blanca, de Michel Faber 
  52. El crisol, de Arthur Miller 
  53. Cujo, de Stephen King 
  54. El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon 
  55. Hija de la fortuna, de Isabel Allende 
  56. David and Lisa, de Theodore Issac Rubin 
  57. David Copperfield, de Charles Dickens 
  58. El código Da Vinci, de Dan Brown 
  59. Almas muertas, de Nikolai Gogol 
  60. Los endemoniados, de Fiódor Dostoievski 
  61. Muerte de un viajante, de Arthur Miller 
  62. Deenie, de Judy Blume 
  63. The Devil in the White City: Murder, Magic, and Madness at the Fair that Changed America, de Erik Larson 
  64. The Dirt: Confessions of the World’s Most Notorious Rock Band, de Tommy Lee, Vince Neil, Mick Mars y Nikki Sixx 
  65. La divina comedia, de Dante Alighieri 
  66. The Divine Secrets of the Ya-Ya Sisterhood, de Rebecca Wells 
  67. El Quijote, de Cervantes 
  68. Paseando a Miss Daisy, de Alfred Uhrv 
  69. El extraño caso del doctor Jeckyll y el señor Hyde, de Robert Louis Stevenson 
  70. Edgar Allan Poe: Complete Tales & Poems, de Edgar Allan Poe 
  71. Eleanor Roosevelt, de Blanche Wiesen Cook 
  72. Ponche de ácido lisérgico, de Tom Wolfe 
  73. Ella Minnow Pea: A Novel in Letters, de Mark Dunn 
  74. Eloise, de Kay Thompson 
  75. Emily the Strange: perdida, siniestra y aburrida, de Rob Reger 
  76. Emma, de Jane Austen 
  77. Empire Falls, de Richard Russo 
  78. Encyclopedia Brown: Boy Detective, de Donald J. Sobol 
  79. Ethan Frome, de Edith Wharton 
  80. Ética, de Spinoza 
  81. Europe through the Back Door, 2003, de Rick Steves 
  82. Eva Luna, de Isabel Allende 
  83. Todo está iluminado, de Jonathan Safran Foer 
  84. Extravagance, de Gary Krist 
  85. Fahrenheit 451, de Ray Bradbury 
  86. Fahrenheit 9/11, de Michael Moore 
  87. The Fall of the Athenian Empire, de Donald Kagan 
  88. Fat Land: How Americans Became the Fattest People in the World, de Greg Critser 
  89. Miedo y asco en Las Vegas, de Hunter S. Thompson 
  90. La comunidad del anillo (El Señor de los Anillos), de J. R. R. Tolkien 
  91. Fiddler on the Roof, de Joseph Stein 
  92. Las cinco personas que encontrarás en el cielo, de Mitch Albom 
  93. Finnegan's Wake, de James Joyce 
  94. Fletch, de Gregory McDonald 
  95. Flores para Algernon, de Daniel Keyes 
  96. The Fortress of Solitude, de Jonathan Lethem 
  97. El manantial, de Ayn Rand 
  98. Frankenstein, de Mary Shelley 
  99. Franny y Zooey, de J. D. Salinger 
  100. Freaky Friday, de Mary Rodgers 
  101. Galápagos, de Kurt Vonnegut 
  102. El género en disputa, de Judith Butler 
  103. George W. Bushism: The Slate Book of the Accidental Wit and Wisdom of our 43rd President, de Jacob Weisberg 
  104. Gidget, de Fredrick Kohner 
  105. Inocencia interrumpida, de Susanna Kaysen 
  106. Los Evangelios gnósticos, de Elaine Pagels 
  107. El padrino, de Mario Puzo 
  108. El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy 
  109. Ricitos de oro y los tres ositos, de Alvin Granowsky 
  110. Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell 
  111. El buen soldado, de Ford Maddox Ford 
  112. The Gospel According to Judy Bloom 
  113. El graduado, de Charles Webb 
  114. Las uvas de la ira, de John Steinbeck 
  115. El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald 
  116. Grandes esperanzas, de Charles Dickens 
  117. El grupo, de Mary McCarthy 
  118. Hamlet, de William Shakespeare 
  119. Harry Potter y el cáliz de fuego, de J. K. Rowling 
  120. Harry Potter y la piedra filosofal, de J. K. Rowling 
  121. A Heartbreaking Work of Staggering Genius, de Dave Eggers 
  122. El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad 
  123. Helter Skelter: The True Story of the Manson Murders, de Vincent Bugliosi y Curt Gentry 
  124. Enrique IV (I parte), de William Shakespeare 
  125. Enrique IV (II parte), de William Shakespeare 
  126. Enrique V, de William Shakespeare 
  127. Alta fidelidad, de Nick Hornby 
  128. The History of the Decline and Fall of the Roman Empire, de Edward Gibbon 
  129. Holidays on Ice: Stories, de David Sedaris 
  130. The Holy Barbarians, de Lawrence Lipton 
  131. House of Sand and Fog, de Andre Dubus III 
  132. La casa de los espíritus, de Isabel Allende 
  133. How to Breathe Underwater, de Julie Orringer 
  134. Cómo el Grinch robó la Navidad, de Dr. Seuss 
  135. How the Light Gets in, de M. J. Hyland 
  136. Aullido, de Allen Gingsburg 
  137. El jorobado de Notredame, de Victor Hugo 
  138. La Ilíada, de Homero 
  139. I’m with the Band, de Pamela des Barres 
  140. A sangre fría, de Truman Capote 
  141. Heredarás el viento, de Jerome Lawrence y Robert E. Lee 
  142. Iron Weed, de William J. Kennedy 
  143. Es labor de todos, de Hillary Clinton 
  144. Jane Eyre, de Charlotte Brontë 
  145. El club de la buena estrella, de Amy Tan 
  146. Julio César, de William Shakespeare 
  147. La célebre rana saltarina, de Mark Twain 
  148. La jungla, de Upton Sinclair 
  149. Just a Couple of Days, de Tony Vigorito 
  150. The Kitchen Boy: A Novel of the Last Tsar, de Robert Alexander 
  151. Kitchen Confidential: Adventures in the Culinary Underbelly, de Anthony Bourdain 
  152. Cometas en el cielo, de Khaled Hosseini 
  153. El amante de Lady Chaterley, de D. H. Lawrence 
  154. The Last Empire: Essays 1992-2000, de Gore Vidal 
  155. Hojas de hierba, de Walt Whitman 
  156. La leyenda de Bagger Vance, de Steven Pressfield 
  157. Menos que cero, de Bret Easton Ellis 
  158. Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke 
  159. Lies and the Lying Liars Who Tell Them, de Al Franken 
  160. Vida de Pi, de Yann Martel 
  161. La pequeña Dorrit, de Charles Dickens 
  162. The Little Locksmith, de Katharine Butler Hathaway 
  163. La pequeña cerillera, de Hans Christian Andersen 
  164. Mujercitas, de Louisa May Alcott
  165. Historia viva, de Hillary Rodham Clinton 
  166. El señor de las moscas, de William Golding 
  167. The Lottery: And Other Stories, de Shirley Jackson 
  168. Desde mi cielo, de Alice Sebold 
  169. Love Story, de Erich Segal 
  170. Macbeth, de William Shakespeare 
  171. Madame Bovary, de Gustave Flaubert 
  172. Mantícora, de Robertson Davies 
  173. Marathon Man, de William Goldman 
  174. El maestro y Margarita, de Mikhail Bulgakov 
  175. Memorias de una joven formal, de Simone de Beauvoir 
  176. Memoirs of General W. T. Sherman, de William Tecumseh Sherman 
  177. Me Talk Pretty One Day, de David Sedaris 
  178. The Meaning of Consuelo, de Judith Ortiz Cofer 
  179. Mencken’s Chrestomathy, de H. R. Mencken 
  180. Las alegres comadres de Windsor, de William Shakespeare 
  181. La metamorfosis, de Franz Kafka 
  182. Middlesex, de Jeffrey Eugenides 
  183. El milagro de Ana Sullivan, de William Gibson 
  184. Moby Dick, de Herman Melville 
  185. The Mojo Collection: The Ultimate Music Companion, de Jim Irvin 
  186. Moliere: A Biography, de Hobart Chatfield Taylor 
  187. A Monetary History of the United States, de Milton Friedman 
  188. Monsieur Proust, de Celeste Albaret 
  189. A Month Of Sundays: Searching For The Spirit And My Sister, de Julie Mars 
  190. París era una fiesta, de Ernest Hemingway 
  191. La señora Dalloway, de Virginia Woolf 
  192. Motín a bordo, de Charles Nordhoff y James Norman Hall 
  193. My Lai 4: A Report on the Massacre and It’s Aftermath, de Seymour M. Hersh 
  194. My Life as Author and Editor, de H. R. Mencken 
  195. Mi vida en naranja: creciendo con el gurú, de Tim Guest 
  196. Myra Waldo’s Travel and Motoring Guide to Europe, 1978, de Myra Waldo 
  197. My Sister’s Keeper, de Jodi Picoult 
  198. The Naked and the Dead, de Norman Mailer 
  199. El nombre de la rosa, de Umberto Eco 
  200. El buen nombre, de Jhumpa Lahiri 
  201. The Nanny Diaries, de Emma McLaughlin 
  202. Nervous System: Or Losing My Mind in Literature, de Jan Lars Jensen 
  203. Nuevos poemas de Emily Dickinson, de Emily Dickinson 
  204. Cómo funcionan las cosas, de David Macaulay 
  205. Nickel and Dimed, de Barbara Ehrenreich 
  206. La noche, de Elie Wiesel 
  207. La abadía de Northanger, de Jane Austen 
  208. The Norton Anthology of Theory and Criticism, de William E. Cain et al 
  209. Novels 1930-1942: Dance Night/Come Back to Sorrento, Turn, Magic Wheel/Angels on Toast/A Time to be Born, de Dawn Powell 
  210. Notes of a Dirty Old Man, de Charles Bukowski 
  211. De ratones y hombres, de John Steinbeck 
  212. Old School, de Tobias Wolff 
  213. En el camino, de Jack Kerouac 
  214. Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey 
  215. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez 
  216. The Opposite of Fate: Memories of a Writing Life, de Amy Tan 
  217. La noche del oráculo, de Paul Auster 
  218. Oryx y Crake, de Margaret Atwood 
  219. Otelo, de Shakespeare 
  220. Nuestro común amigo, de Charles Dickens 
  221. The Outbreak of the Peloponnesian War, de Donald Kagan 
  222. Memorias de África, de Isak Dinesen 
  223. The Outsiders, de S. E. Hinton 
  224. A Passage to India, de E. M. Forster 
  225. The Peace of Nicias and the Sicilian Expedition, de Donald Kagan 
  226. Las ventajas de ser un marginado, de Stephen Chbosky 
  227. Peyton Place, de Grace Metalious 
  228. El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde 
  229. Pigs at the Trough, de Arianna Huffington 
  230. Pinocchio, de Carlo Collodi 
  231. Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk Legs McNeil and Gillian McCain 
  232. The Polysyllabic Spree, de Nick Hornby 
  233. The Portable Dorothy Parker, de Dorothy Parker 
  234. The Portable Nietzche, de Fredrich Nietzche 
  235. The Price of Loyalty: George W. Bush, the White House, and the Education of Paul O’Neill, de Ron Suskind 
  236. Orgullo y prejuicio, de Jane Austen 
  237. Property, de Valerie Martin 
  238. Pushkin: A Biography, de T. J. Binyon 
  239. Pigmalión, de George Bernard Shaw 
  240. Quattrocento, de James Mckean 
  241. A Quiet Storm, de Rachel Howzell Hall 
  242. Rapunzel, de los hermanos Grimm 
  243. El cuervo, de Edgar Allan Poe 
  244. El filo de la navaja, de W. Somerset Maugham 
  245. Reading Lolita in Tehran: A Memoir in Books, de Azar Nafisi 
  246. Rebecca, de Daphne du Maurier 
  247. Rebecca of Sunnybrook Farm, de Kate Douglas Wiggin 
  248. The Red Tent, de Anita Diamant 
  249. Rescuing Patty Hearst: Memories From a Decade Gone Mad, de Virginia Holman 
  250. El retorno del rey (El Señor de los Anillos), de J. R. R. Tolkien 
  251. R Is for Ricochet, de Sue Grafton 
  252. Rita Hayworth, de Stephen King 
  253. Robert’s Rules of Order, de Henry Robert 
  254. Roman Holiday, de Edith Wharton 
  255. Romeo y Julieta, de William Shakespeare 
  256. Un cuarto propio, de Virginia Woolf 
  257. Una habitación con vistas, de E. M. Forster. 
  258. Rosemary’s Baby, de Ira Levin. 
  259. The Rough Guide to Europe, 2003 Edition 
  260. Sacred Time, de Ursula Hegi 
  261. Santuario, de William Faulkner 
  262. Savage Beauty: The Life of Edna St. Vincent Millay, de Nancy Milford 
  263. Say Goodbye to Daisy Miller, de Henry James 
  264. The Scarecrow of Oz, de Frank L. Baum 
  265. La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne 
  266. Seabiscuit: An American Legend, de Laura Hillenbrand 
  267. El segundo sexo, de Simone de Beauvoir 
  268. La vida secreta de las abejas, de Sue Monk Kidd 
  269. Secrets of the Flesh: A Life of Colette, de Judith Thurman 
  270. Selected Hotels of Europe 
  271. Selected Letters of Dawn Powell: 1913-1965, de Dawn Powell 
  272. Sentido y sensibilidad, de Jane Austen 
  273. A Separate Peace, de John Knowles 
  274. Algunas biografías, de Winston Churchill 
  275. Sexus, de Henry Miller 
  276. La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón 
  277. Shane, de Jack Shaefer 
  278. El resplandor, de Stephen King 
  279. Siddhartha, de Hermann Hesse 
  280. S Is for Silence, de Sue Grafton 
  281. Matadero cinco, de Kurt Vonnegut 
  282. Small Island, de Andrea Levy 
  283. Las nieves del Kilimanjaro, de Ernest Hemingway 
  284. Blancanieves y Rosarroja, de los hermanos Grimm 
  285. Social Origins of Dictatorship and Democracy: Lord and Peasant in the Making of the Modern World, de Barrington Moore 
  286. Los nombres de la canción, de Norman Lebrecht 
  287. Song of the Simple Truth: The Complete Poems of Julia de Burgos, de Julia de Burgos 
  288. The Song Reader, de Lisa Tucker 
  289. Songbook, de Nick Hornby 
  290. Sonetos, de William Shakespeare 
  291. Sonnets from the Portuguese, de Elizabeth Barrett Browning 
  292. La decisión de Sophie, de William Styron 
  293. El ruido y la furia, de William Faulkner 
  294. Speak, Memory, de Vladimir Nabokov 
  295. Stiff: The Curious Lives of Human Cadavers, de Mary Roach 
  296. The Story of My Life, de Helen Keller 
  297. Un tranvía llamado deseo, de Tennessee Williams 
  298. Stuart Little, de E. B. White 
  299. Fiesta, de Ernest Hemingway 
  300. Por el camino de Swann, de Marcel Proust 
  301. Swimming with Giants: My Encounters with Whales, Dolphins and Seals, de Anne Collett
  302. Sybil, de Flora Rheta Schreiber 
  303. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens 
  304. Suave es la noche, de F. Scott Fitzgerald 
  305. La fuerza del cariño, de Larry McMurtry 
  306. Ahora y siempre, de Jack Finney 
  307. La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger 
  308. Tener y no tener, de Ernest Hemingway 
  309. Matar un ruiseñor, de Harper Lee 
  310. Ricardo III, de William Shakespeare 
  311. A Tree Grows in Brooklyn, de Betty Smith 
  312. El proceso, de Franz Kafka 
  313. The True and Outstanding Adventures of the Hunt Sisters, de Elisabeth Robinson 
  314. Truth & Beauty: A Friendship, de Ann Patchett 
  315. Martes con mi viejo profesor, de Mitch Albom 
  316. Ulises, de James Joyce 
  317. The Unabridged Journals of Sylvia Plath 1950-1962, de Sylvia Plath 
  318. La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher 
  319. Stowe Unless, de Carol Shields 
  320. Valley of the Dolls, de Jacqueline Susann 
  321. The Vanishing Newspaper, de Philip Meyers 
  322. Vanity Fair, de William Makepeace Thackeray 
  323. Velvet Undergroun's The Velvet Underground and Nico (Thirty Three and a Third series), de Joe Harvard 
  324. Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides 
  325. Esperando a Godot, de Samuel Beckett 
  326. Walden, de Henry David Thoreau 
  327. Walt Disney's Bambi, de Felix Salten 
  328. Guerra y paz, de León Tolstoi 
  329. We Owe You Nothing – Punk Planet: The Collected Interviews, editado por Daniel Sinker 
  330. What Colour is Your Parachute?, de Richard Nelson Bolles 
  331. ¿Qué fue de Baby Jane?, de Henry Farrell 
  332. Cuando el emperador era divino, de Julie Otsuka 
  333. ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson 
  334. Quién teme a Virginia Woolf, de Edward Albee 
  335. Wicked: memorias de una bruja mala, de Gregory Maguire 
  336. El mago de Oz, de Frank L. Baum 
  337. Cumbres borrascosas, de Emily Brontë 
  338. The Yearling, de Marjorie Kinnan Rawlings 
  339. El año del pensamiento mágico, de Joan Didion 
  340. Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare
¿Conocíais este reto de lectura? ¿Alguien lo ha llevado a cabo?

Besos de tinta
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domingo, 17 de abril de 2016

Descubriendo autores: Loles López

Una semana más, aquí estamos Descubriendo autores. Os recuerdo que en esta sección os hablaré de autores y sus obras publicadas para que los conozcáis y quizá descubráis un nuevo libro que os interesa leer. Para aparecer aquí, los autores interesados solo tienen que ponerse en contacto conmigo vía mail poniendo como título: DESCUBRIENDO AUTORES: (Su nombre) y en el cuerpo del mensaje debe constar:
  • Biografía del autor.
  • Obrar publicadas (con ficha técnica: título, fecha de publicación, género, editorial, cantidad de páginas, ISBN, precio; argumento y foto de portada de cada obra y dónde se pueden adquirir).

LOLES LÓPEZ

Loles López nació un día primaveral de 1981 en Valencia. Pasó su infancia y juventud en un pequeño pueblo cercano a la capital del Turia. Su actividad laboral ha estado relacionada con el sector de la óptica, en el que encontró al amor de su vida. Actualmente reside en un pueblo costero al sur de Alicante, con su marido y sus dos hijos.

Desde muy pequeña su pasión ha sido la escritura, pero no fue hasta el año 2013 cuando se autopublicó su primera novela romántica, En medio de nada, y a la que siguió Ámame sin másPerdiendo el control y No te enamores de mí, todas ellas publicadas bajo el sello editorial de Zafiro del grupo Planeta. Actualmente acaba de salir su última novela: Me lo enseñó una bruja, publicado por el sello editorial Esencia del grupo Planeta

Encontraréis más información sobre la autora y sus obras en: www.loleslopez.wordpress.com

Además, en Valencia estamos de suerte porque Loles presentará Me lo enseñó una bruja en La Casa del Libro el próximo sábado 23 de abril a las 18:00 y al día siguiente, a las 12:00 y en la Caseta Central de la Feria del Libro estará firmando ejemplares.





EN MEDIO DE NADA

Fecha de publicación: Julio 2013 
Género: Romántica
Editorial: Autopublicada
Número de páginas: 206
ISBN-10: 1491008377
ISBN-13: 978-1491008379
Precio: 6,42€
¿Dónde adquirirla?: Amazon

Sinopsis:


Hugo se sentía extraño, había descubierto, de una forma poco convencional, que se había enamorado de su hermana adoptiva. ¿Cómo podía él olvidarse de aquel amor prohibido? ¿Qué podía hacer él para dejar de amarla?

Raquel creía tenerlo todo: una vida perfecta, un padre y unos hermanos increíbles, un buen trabajo y un chico que empezaba a gustarle y del que temía se estaba enamorando.

Pero ella no sabía que su vida daría un giro de 180º, que todo lo que amaba y creía se vería destruido en tan solo un día.

¿Cómo afrontar tu vida cuando te encuentras en medio de nada? Ahora su vida consistiría en poder contestar a esa pregunta y en volver a encaminar su vida y volver a ser feliz...


ÁMAME SIN MÁS

Fecha de publicación: Julio 2015 
Género: Romántica
Editorial: Planeta (sello Zafiro)
Número de páginas: 270
ISBN: 978-84-08-14323-9
Precio: 1,99€
¿Dónde adquirirla?: Amazon, Google Play, Fnac, El Corte Inglés, La Casa del Libro, Nubico, iTunes, Barnes & Nobles

Sinopsis:


Pablo, sargento de la Guardia Civil, es un hombre muy atractivo que está cansado de mujeres vacías y egocéntricas. Tras disolver una manifestación conoce a Elisa, una universitaria poco común que, con su fría mirada y su carácter rebelde, hará que Pablo se interese por saber más de ella.

Pero Elisa no es del todo sincera con él y le oculta su verdadera identidad, porque si se supiera, debería volver a su triste realidad.

Cuando la verdad salga a la luz, ¿será Pablo capaz de perdonarla y aceptarla? ¿Vencerá el amor los obstáculos que se interpongan entre ambos?

Una novela donde los secretos, el amor, la pasión y la lealtad se mezclan creando una historia de amor intensa y diferente. ¿Estás dispuesta a amar sin más?

PERDIENDO EL CONTROL

Fecha de publicación: Diciembre 2015 
Género: Romántica
Editorial: Planeta (sello Zafiro)
Número de páginas: 200
ISBN: 978-84-08-14802-9
Precio: 1,99€
¿Dónde adquirirla?: Amazon, Google Play, Fnac, El Corte Inglés, La Casa del Libro, Nubico, iTunes, Barnes & Nobles

Sinopsis:


Lucía anhela compartir su vida con alguien afín a ella, pero no se deja llevar por los sentimientos y necesita racionalizarlo todo antes de tomar una decisión.

Una noche conoce al atractivo y misterioso Oliver, un hombre que le nublará la razón y junto al que se sentirá una mujer distinta. Sin embargo, la inesperada aparición de Álex, su amigo de la infancia, la obligará a tener que elegir entre ambos, sin saber que esa simple decisión hará que pierda el control de su vida, llegando incluso a ponerla en peligro.

¿Será capaz de sobrevivir y descubrir lo que es realmente el amor?

Adéntrate en esta apasionante novela donde el amor y la intriga se entremezclan creando una atmósfera tan excitante como peligrosa.

¿Preparada para perder el control?

NO TE ENAMORES DE MÍ

Fecha de publicación: Noviembre 2014 
Género: Romántica
Editorial: Planeta (sello Zafiro)
Número de páginas: 270
ISBN: 978-84-08-13316-2
Precio: 2,99€
¿Dónde adquirirla?: Amazon, Google Play, Fnac, El Corte Inglés, La Casa del Libro, Nubico, iTunes, Barnes & Nobles

Sinopsis:


Natalia es feliz trabajando como médico forense en Nueva York. Cuando por Navidad regresa a Toledo, su ciudad natal, recibe la inesperada noticia de que su hermana pequeña se acaba de comprometer con un chico del que jamás había oído hablar. 

Durante su viaje conoce a Ewan, un joven y famoso tenista que no la dejará ni a sol ni a sombra. Cualquier chica estaría encantada de contar con sus atenciones, pero ella no cree en el amor y no está dispuesta a saltarse la norma inquebrantable de repetir con el mismo hombre. Con él vivirá situaciones alocadas e incluso peligrosas, pero intentará por todos los medios que Ewan no se enamore de ella. 

La llegada de su divertida abuela, obsesionada con que se eche novio, los continuos caprichos de su hermana y un extraño suceso que le hará temer por el bienestar de su familia y el suyo propio harán que estas vacaciones sean inolvidables.

ME LO ENSEÑÓ UNA BRUJA

Fecha de publicación: Abril 2016
Género: Romántica
Editorial: Planeta (sello Esencia)
Número de páginas: 384
ISBN: 978-84-08-15262-0
Precio: 14,90€
¿Dónde adquirirla?: Amazon, Google Play, Fnac, El Corte Inglés, La Casa del Libro, Nubico, iTunes, Barnes & Nobles, librerías.

Sinopsis:


A veces, la única manera de encajar es fingir ser el tipo de persona que todos creen que eres. Sofía se mostraba así: una mujer complicada, esnob y sin sentido del humor; más pendiente de agradar a los demás que de ser fiel a sí misma. Con la excusa de que lo acompañe para superar su último fracaso amoroso, su amigo Andreas la embarca en un crucero de singles, en el que Sofía conocerá al antagonista de su prototipo ideal: Zack, un melenudo estrafalario que convertirá ese viaje en una travesía llena de situaciones cómicas, enfrentamientos verbales y encuentros ardientes, y a quien se jura no volver a ver nunca más. 

Sin embargo, cuando regresa a su rutina diaria, se da cuenta de que no es la misma; Zack le ha mostrado su verdadero yo y le cuesta volver a contentarse con lo que tenía. Cuando sus caminos vuelvan a cruzarse, Sofía deberá hacer una elección vital para poder hallar así la felicidad que nunca ha sentido.

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viernes, 15 de abril de 2016

Mi amistad con Remus


Querido Remus:

En un día como hoy no podía olvidar enviarte este pequeño presente. No es más que una caja de chocolates pero sé que te encantan y que la vas a disfrutar mucho.

Espero que esta vieja lechuza que estaba disponible en la Lechucería sepa llegar hasta ti y no comerse el contenido de la caja por el camino.

Me acaba de lanzar una mirada asesina el pajarraco este, ¿tú te crees? ¡Intimidada por un pollo! Esto me recuerda a cuando, estando comprando los libros del colegio en el Callejón Diagon, escuché cómo Bellatrix Black te insultaba y te humillaba, y la llamé histérica en voz baja y me escuchó. Siempre la hemos llamado así desde entonces. Espero que no lo sepa o me hará picadillo...

Hemos pasado muy buenos momentos juntos. Como eres mayor que yo, estás muy ocupado con tus estudios y con tus amigos (de los que hoy no diré nada por ser la fecha que es). Debido a todo esto, cada vez nos vemos menos y, cuando acabes en Hogwarts... espero que sigamos en contacto como quiera que sea, no quiero perder a alguien como tú que me comprende y acepta tal como soy.

Eres un verdadero amigo y, aunque te ruborices, te lo digo:

TE QUIERO, REMUS LUPIN

Eres el mejor regalo que se puede recibir.

Te recomiendo que hoy te escondas porque como te encuentre, pienso abrazarte fuerte como si fueses un osito de lepuche.

•°o.O ★ Lily Adams ★ O.o°•



Encontré entre mis baúles del colegio una pluma que me regalaste y un pedazo de pergamino amarillento con algo escrito de tu puño y letra: "no malgastes así las perlas". Era la frase que me decías cuando me veías llorar por él... siempre fuiste atento conmigo, siempre un confidente... un amigo. Puedo decir y no me equivoco que no llegué a amarte pero sí te quise y te quiero mucho, mi adorado Remus

Cuando llegué a Hogwarts persiguiendo a Lestat di Lioncourt, jamás pensé que daría con el mayor tesoro del mundo: tu amistad. 

Los años de colegio han acabado, ya no tenemos aventuras juntos, ya no nos escondemos de las miradas burlonas de tus amigos ni de la inquisitiva de Severus. Simplemente... ya no nos vemos. ¿Por qué, Remus

Juramos ser siempre buenos amigos, pasara lo que pasara pero... nos hemos distanciado. Tú fuiste a la universidad, yo soy madre... Tú te te centraste en tu trabajo... yo me mudé a Irlanda con mi familia recién formada. Tomamos caminos tan dispares que algo me dice que será imposible volver a ser lo que un día fuimos... Ya no nos pasamos horas ante una taza de té, hasta casi amanecer, ya no nos vemos las caras como acostumbrábamos... 

Se me está olvidando el tono aterciopelado de tu voz, tu sonrisa, tu figura. Dime, Remus, ¿aún te acuerdas de aquellos años? 

Te echo de menos... deseo recuperar lo que un día tuvimos... 

Te quiero.

Tu pequeña Lily Adams



¿Qué pasa cuando tienes un amigo que cada Luna llena se convierte en el más preciado osito de lepuche? Aunque sea uno de los peores enemigos del amor IMPOSIBLE de tu vida, él consigue llegar hasta ti y termina importándote más que ese idiota que sólo ve en ti el reflejo de lo que jamás consiguió porque lo dejó escapar como arena entre los dedos. Eso era yo, un espejismo de lo que pudo haber tenido. Eso veía él al mirarme los ojos. Creo que yo soy de las pocas que prefería que el chico que me gusta me mire el pecho antes que a los ojos, para saber que me está viendo a mí y no... a ella... 

Sentimientos del pasado que vuelven a mí como si los estuviera vislumbrado desde un pensadero mientras reviso las viejas fotografías escolares donde me encuentro con mi amigo Remus Lupin, abrazándole como tantas veces hice, como tanto desearía hacer ahora. 

Una furtiva lágrima cae sobre el rostro móvil de mi amigo y la seco con rapidez, antes de que la humedad estropee la magia de esa imagen. Mientras observo sus ojos color miel y su tímida sonrisa, una lechuza parda atraviesa la ventana del salón y se posa sobre la mesa. Tomo el pergamino y de la cocina regreso con una galleta como agradecimiento por el servicio. Rápidamente desdoblo el pergamino y reconozco de inmediato la letra, es SU letra. 

"Mi querida Lily

El tiempo y la distancia no cambian nada nuestro sentir. Si te sientes lejos de mí, solo piensa que estoy a tu lado y de inmediato mi imagen regresará a ti, junto con todo mi cariño. Las personas que amamos jamás nos dejan, a menos que nosotros así lo queramos y las soltemos al aire. 

Es cierto, nuestros caminos se sienten distanciados, pero aún a lo lejos, sabemos que contamos uno con el otro. El destino hizo que tu y yo fuéramos más que amigos, hermanos. 

Aunque mi rostro pueda verse diferente, con alguna nueva cicatriz, sé que el día que estemos de frente verás de nuevo a ese pequeño Gryffindor que conociste años atrás. Y el bello rostro de la chica de cabello rojo, ahora con la luz de la maternidad en sus ojos, será el mismo para mi, aún a la luna llena. 

Te envío mi cariño junto con un pequeño pendiente en forma de lobo. 

RL

No puedo evitar llorar... de alegría. Aún me recuerda... aún me quiere... aún soy su pequeña. Cicatrices... yo también estoy llena de cicatrices... en mi alma... 

Quiero volver a los años de colegio donde todo parecía tan sencillo y él estaba siempre a mi lado...
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