Inkwand: Cuarto día Camp NaNoWriMo

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lunes, 4 de abril de 2016

Cuarto día Camp NaNoWriMo

Ayer no pude escribir pero hoy, para no perder el ritmo, he escrito el doble: 1.657 palabras.



Severus estaba acostumbrado a esos arranques pasionales míos en el pasado, pero de eso hacía ya dos décadas y creo que por eso, mis palabras lanzadas con una sinceridad aplastante que dejan a las claras el dolor que aún siento por su rechazo, lo han pillado de improvisto porque por un instante me ha parecido escuchar que susurraba mi nombre con suavidad y con lástima hacia mí y mi dolor. Me ha mirado a los ojos, pero no he encontrado tanta dureza en ellos como cuando empezó nuestra conversación hace escasos minutos pero tampoco queda ya nada de la complicidad que llegó a unirnos en nuestra adolescencia. Esta es la mirada de un adulto mirando a otro adulto, sin ningún tipo de vínculo. ¿Tan fácil es olvidarme? No dice nada pero sigue taladrándome con esos ojos que nunca han dejado de juzgarme. Sé que en algún momento a su cabeza volverán dolorosos recuerdos para él de otra mujer con unos ojos idénticos a los míos, el amor que perdió una vez por orgullo y que la muerte terminó de arrebatarle hace años, usando a Voldemort como su herramienta.

Me he erguido ante él tras un suspiro que ha llenado toda la habitación por un momento con toda la resignación que me embarga y he cambiado el tono de mi voz por el que aprendí a utilizar en las fiestas de sociedad a las que acudía en París junto a Erik.

—Buenas tardes, profesor Snape, me presento ante usted como la nueva enfermera del colegio, soy Lady Ghost, recién llegada de París por expreso deseo del antiguo director del centro.

Extiendo la mano hacia él para cerrar la presentación formal y tengo que morderme el labio inferior con fuerza cuando veo que la toma y la estrecha con decisión. Es un contacto breve pero más que suficiente para provocar un torrente de sentimientos en mi interior. Trago saliva antes de hablar pero él es más rápido y su voz me envuelve como si una serpiente se tratara.

—Gracias por atender con tanta prontitud a mi solicitud, Adams —. Alza una mano cuando voy a replicar por seguir utilizando mi nombre de soltera para dirigirse a mí —. No voy a volver a discutir sobre este asunto, Adams, queda zanjado así. En los papeles podrá poner lo que quiera pero para mí, seguirás siendo Adams.

No sé si es por no aceptar mi matrimonio, ya que ni siquiera respondió a la invitación que le envié para acudir a la ceremonia y desde entonces jamás quiso contactar conmigo o porque quiere que a pesar del tiempo, o si busca que en parte sigamos siendo los dos amigos de siempre. Necesito saberlo pero sé que no responderá a una pregunta directa por lo que recurro a nuestra fórmula habitual de acabar las discusiones. Sin dejar de mirar sus ojos, hago una elegante reverencia, ahuecando ligeramente mi falda a ambos lados de mi cuerpo con ayuda de las manos.

—Como desees.

Frunce el ceño al escuchar estas palabras que tantas veces le dedicaba en el pasado y que decían “lo hago porque tú lo quieres así, pero esto no me hace feliz. Y lo acepto y me trago mi orgullo porque eres tú…”

—No hace falta tanta ceremonia, Adams —dice con su tono frío y vacío de todo sentimiento.

Me siento en la silla que me señala con su mano y comienza a entregarme informes médicos de alumnos de cursos anteriores y de los que llegarán este año nuevos. Quiere que los estudie con detenimiento, que le mantenga informado de cada alumno que llegue a la enfermería y de su dolencia y tratamiento, quiere un seguimiento diario. Es decir, me reclama a su despacho mínimo dos veces al día y me exige una minuciosidad absoluta en los detalles, por ínfimos que me puedan parecer. Llegamos a la G y mi corazón se acelera. Pronto llegará al informe de mi pequeño y hay cosas que hubiera preferido que nunca supiera… De repente, aparta la mirada horrorizado y me mira con disgusto y desaprobación.

—¿Qué clase de broma es esta, Adams? —está colérico y me siento empequeñecer en mi asiento. 

—Olvidé mencionar que quizá… le puse tu nombre a mi hijo —.Trato de apaciguar su ira con una sonrisa cargada de culpabilidad. Se pone en pie y viene a mí, tomándome del brazo para obligarme a ponerme en pie. Me mira iracundo a los ojos y prácticamente escupe sus siguientes palabras en mi cara —. No tenías ningún derecho a hacer semejante estupidez.

Su cara está demasiado cerca de la mía como para poder ocultarle el dolor que siento ante su trato hacia mí y su reacción al saber este pequeño detalle. A pesar de que le escribí cartas con bastante asiduidad, siempre oculté el nombre de mi hijo, precisamente, por miedo a su reacción. ¡Estúpida idiota! Si lo hubiera hecho, esto no estaría sucediendo. Pero no voy a dejarle tratarme así.

—¡Si no hubieras desaparecido, podrías habérmelo impedido! Podrías haberme dicho lo mucho que te molestaba que un hijo mío lo llevara con orgullo. Pero, no. Severus Snape estaba demasiado resentido por ver que me casaba con alguien que él no aceptaba y prefirió desterrarme de su vida o quizá estaba muy ocupado para responder una sola carta. —Me libero de su mano y pongo distancia entre nosotros, parece aturdido por mis palabras pero sé que eso no le detendrá durante mucho tiempo—. Dime, Sev… sinceramente, ¿las llegaste a leer o iban directamente al fuego según veías quién te las enviaba?

No ha dicho nada, se ha sentado de nuevo y sigue leyendo informes. Suelto un bufido mientras tomo asiento frente a él y presto atención a cada dato. Solo he abandonado el despacho para decirle a Erik que cene con nuestro hijo porque parece que la lectura de informes se alargará bastante, son demasiados alumnos y antes de que comiencen las clases, debo estar familiarizada con aquellos que más cuidados precisan. Cuatro horas, siete tazas de té y más de mil quinientos informes después, damos por terminada la reunión. Le aseguro que no le fallaré y él sonríe por primera vez diciendo que lo sabe. Por una milésima de segundo volvemos a ser los de antes pero pronto vuelve a encerrarse tras esa armadura suya.

—Para que luego se quejen de la máscara de Erik —digo con una traviesa sonrisa.

Sé que no le ha hecho nada de gracia la comparación. Intenta matarme con su mirada pero yo sé que nunca podría hacerme daño, al menos, no físicamente. Hay algo que se lo impide aunque jamás llegué a saber qué.

—Lily. —No suele llamarme así excepto si el tema a tratar es de máxima delicadeza por lo que decido no hablar por si rompo el momento —. ¿Hubieras venido de saber que era yo el director, si hubiera sido yo y no Dumbledore quien te lo pidiera?

Alcanzo su mano apoyada sobre los papeles que descansan en la mesa y coloco la mía sobre ella. Agacho mi cabeza para buscar sus ojos pues evita mi mirada. Sonrío con dulzura cuando nuestras miradas se encuentran.

—Sí —respondo al instante, sin dudar siquiera.

—¿Por qué? —Su mano repta por el tablero de la mesa intentando huir de la mía y la dejo escapar.

—Hace años que conoces la respuesta. Te conozco. Sé lo que quieres preguntar de verdad. Severus, no ha cambiado mi opinión sobre ti. Si hubieras leído mis cartas… en la última te decía que volvía a Inglaterra y que quería hablar contigo a solas. —No dice nada pero conozco la pregunta que se esconde tras ese rostro inexpresivo —. Yo creo en ti. No me creo nada de lo que he leído en los periódicos.

—Pues deberías porque es cierto —dice con un tono amenazante en la voz.

—No, Severus… no tienes que confiar en mí si no quieres, pero no me mientas. Tú no eres un asesino. No eres uno de ellos, tienes un gran motivo para no ser uno de ellos y ambos lo sabemos.

—¡No vuelvas a hablar de eso! —sisea entrecerrando los ojos consiguiendo casi amedrentarme.

—Tú empezaste.

Me levanto para irme, ni siquiera se despide y yo quiero forzar más la situación pero, cuando ya mi mano está en el pomo de la puerta, me llama y al girarme puedo ver que está justo a mi lado con un cofre de madera con detalles en plata.

—No es un regalo de bienvenida, solo algo tuyo que lleva demasiado tiempo en mi poder y considero que ya es hora de que vuelva a ti.

Lo tomo de entre sus manos y al ir a abrirlo, cierra la tapa de golpe sin darme tiempo a ver lo que contiene en su interior. Niega con la cabeza con una severa mirada y me despido de él con una sonrisa que a las claras le dice que no tiene remedio. Bajo las escaleras con el cofre entre las manos y me detengo a mitad de descenso cuando escucho cerrarse la puerta del despacho. Entonces la abro y me dejo caer en un escalón, con el cofre sobre mis rodillas, mostrándome todas las cartas que le he enviado a lo largo de los años… leídas. Severus sin palabas me ha dicho que siempre se ha preocupado por mí y que se preocupa por mí. Aprieto contra mi pecho mi nuevo tesoro y me quedo abrazada por la oscuridad, sollozando ante esta prueba suya de amistad. Quiero subir de nuevo y abrazarlo pero sé que no lo permitirá. Regreso a mi dormitorio, donde mi pequeño ya duerme y Erik me espera con una taza de té.

No hace preguntas, me nota cansada y algo afectada. Como única respuesta abro el cofre para que vea lo que contiene. Viene a darme el abrazo que necesito y acaricia mi cabello con suavidad.

—Siempre te dije que, a su modo, ese insolente te quería.

4 comentarios :

  1. Me encanto!!! lei los otros y me encanta que hayas continuado su historia de adultos!!! encima te iba a decir que me gustaría mucho poder saber que pasaría con la relación entre ella y el profesor erick!!! me encanto su relación , es muy tierna. Y la verdad m deja con la intriga si severus la quiere de verdad o no jaja , escribis muy bien :)

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    1. Gracias por tus palabras. La idea es escribir sin pararse a hacer correcciones y ahora que releo veo un par de palabras que se cuelan, puntos que están donde no corresponden... más adelante lo editaré todo para que quede bien ^_^

      Erik es adorable, encantador y el tipo de hombre con el que todas soñamos pero... ¿será suficiente?

      Sobre Sev... es tan difícil saber lo que hay en ese corazón suyo...

      Besos de tinta

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    2. Creo que erik es un encanto jaja, al menos como lo describis ... y severus esta muy bien hecho con tu fan fic ,tal cual lo ponen en el libro jaja. Algo debe sentir por ella , pero quien sabe si es comparable como lo que sentía por la otra Lily.

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    3. No lo creas, yo te lo confirmo: Erik ES un encanto ^_^

      Algo siente Severus pero, tardaremos en saberlo...

      Besos de tinta

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